Dispuesto a morir, fue enterrado en una fosa de la que sobresalía su nariz. Cuando, transcurridos los días, los suyos fueron a ver el lugar en donde se encontraba, descubrieron que había nacido una planta desconocida cuyo fruto era una espiga con granos amarillos, a la que llamaron ayatí que en lengua guaraní significa "nariz del indio". Lo probaron y lo hallaron tan sabroso que a partir de entonces constituyó la base de su alimentación.
Fuente: http://rescatando-mi-cultura-guaran.blogspot.com
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